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Una
semana en Puerto La Cruz es de sol y arena, de
cruceros por las islas al son de una banda tropical,
de exploraciones submarinas, degustaciones
gastronómicas y largas caminatas por el Paseo Colón.
La conjunción Barcelona-Puerto La Cruz puede ser
considerada la gran metrópoli del oriente
venezolano, con sus 500 mil habitaciones, un legado
histórico de una población fundada en 1671 por
catalanes -de ahí la denominación original de
Barcelona del Dulce Nombre de Jesús-, centros de
arte, museos, muchas tiendas donde curiosear y
comprar, y una bohemia que espera en una docena de
bares y pubs estratégicamente ubicados a lo largo
del Paseo Colón y sus adyacencias.
A Puerto La Cruz se puede llegar desde cualquier
rincón del planeta gracias a su fácil acceso por
tierra, aire y mar. La aérea es la vía más rápida y
cómoda, aunque la marítima es siempre la más
divertida. La ciudad tiene cuatro marinas
importantes e innumerables muelles en las islas
vecinas.
Si
se llega en avión, en el aeropuerto de Barcelona se
puede alquilar un carro o vehículo rústico. Para
movilizarse por la bahía y visitar las islas existen
muchas agencias turísticas que alquilan yates,
lanchas y peñeros. También hay servicios de
lancha-taxi.
Para una estadía de una semana se puede planificar
un itinerario que incluya uno o varios cruceros por
las islas e islotes que forman parte del
Parque Nacional Mochima, un recorrido por los
lugares más interesantes de Barcelona y una visita
agroturística a una de las fincas cercanas a Puerto
La Cruz, al tiempo que se matiza cada noche
descubriendo la vida nocturna que ofrecen los bares
y restaurantes del Paseo Colón.
El paseo Cólon es un boulevard de dos kilómetros de
largo que bordea la Bahía de Pozuelos, considerada
una de las bahías naturales más largas del mundo.
Continuando por la costa se llega al Morro de
Barcelona. En medio se encuentra el Complejo
Turístico El Morro, uno de los desarrollos
turísticos más ambiciosos de América Latina, que
abarca 800 hectáreas de terreno surcado por unos 20
kilómetros de canales artificiales navegables. Se
divide en dos zonas: las acuavillas y la península
del Morro. El recorrido es obligatorio ya que desde
lo alto del Morro se ofrece una vista de la ciudad y
de la bahía que no debe perderse, especialmente en
el ocaso.
En
Puerto La Cruz existen muchas playas, pero las
mejores para el disfrute turístico son las de las
islas vecinas. Para llegar a ellas existen varias
agencias de turismo que ofrecen alquiler de barco
con tripulación, con tarifas diarias por persona
bastante solidarias. Organizan Day Tours con todo
incluido en veleros totalmente equipados, los cuales
visitan por lo general unas tres islas, con paradas
de hasta dos horas y guías para bucear si lo desea.
Los precios incluyen el uso de equipos de buceo,
tragos con bebidas nacionales, pasapalos y almuerzo.
Ahora bien si usted desea pasar mayor tiempo
recorriendo estas islas e incluso pernoctar en los
barcos, estas agencias pueden organizar un crucero
hasta la Isla La Tortuga, por ejemplo, o llevarlo
por todo el
Parque Nacional Mochima, un tesoro natural
compuesto por 53 islas de variados tamaños y formas,
aguas cristalinas, fondos de coral, manglares y
arenas consideradas entre las más finas del planeta
en playas escondidas ideales para excitar la
imaginación del cualquiera.
Es así como Puerto La Cruz es considerada como punto
de partida para todas las playas de la bien llamada
Ruta del Sol, una carretera que va de Puerto Píritu
hasta Cumaná. El sólo placer de disfrutar desde la
carretera de los arabescos que va delineando la
costa, de las múltiples formas de las islas y las
tonalidades del mar, justifica el paseo. |